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Darling Montoya, voluntaria en el Hospital San Juan de Dios: “Acompañar es algo más personal, algo más cercano”

Los voluntarios prestan su tiempo para ayudar a los demás, y al final del camino reconocen que reciben más de los demás.

24/10/2025 - LEYRE MONREAL LÓPEZ

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Mujeres en el proyecto Acompañar. Fuente: Fundación Canfranc

“Normalmente se generan vínculos entre voluntario y paciente”, explica Darling Montoya, responsable del Voluntariado Domiciliario del Hospital San Juan de Dios y una de las 150 personas voluntarias del proyecto. “Cuando una persona está sola se siente vulnerable. Por eso, intentamos que sea la misma persona la que comience el proceso de acompañamiento de principio a fin”.


Esta confianza es la base del programa que el Hospital San Juan de Dios inició a finales del año 2023 cuando decidió extender su trabajo mucho más allá de ir con los pacientes a sus visitas al hospital y llegar a los hogares de aquellos pacientes mayores que tienen la casa vacía porque tienen una escasa red familiar y social. “Son pacientes que están en una situación de vulnerabilidad”, añade Darling. “El voluntario acompaña al paciente una vez a la semana. Va con él a pasear por el parque o a tomar un café”


Una red contra la soledad


El estar presente también es la esencia de la “Red de acompañamiento voluntario” de la Coordinadora Aragonesa de Voluntariado, una plataforma de entidades, entre ellas Cáritas, Cruz Roja, Once, Hospital San Juan de Dios o Fundación Rey Ardid que responde a las necesidades detectadas por centros de salud. 


“Nosotros no gestionamos directamente a personas voluntarias”, explica Marga Lambán, responsable de los programas de la Coordinadora Aragonesa de Voluntariado. “Lo que hacemos es coordinar demandas que puede haber y derivarlas a algunas de nuestras entidades miembro que son las que hacen el servicio. Puede ser una demanda más instrumental, que tenga que ver con acompañamientos a centros de salud, o una más relacional, como acompañar a una persona para que pueda pasear”.

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Personas mayores realizando actividades. Fuente: Coordinadora Aragonesa de Voluntariado

Los jóvenes también son voluntarios


Esa red también cuenta con entidades como la Fundación Canfranc. Su proyecto ha apostado por involucrar a jóvenes desde cuarto de la ESO hasta universitarios, con personas mayores de la residencia Romareda, en Zaragoza. “Gestionamos todo a través de la trabajadora social. Ella nos dice qué personas están con la necesidad de ser acompañados y nosotros les ponemos en contacto con algún voluntario o voluntaria que se ha puesto en contacto previamente con nosotros explicando el tipo de voluntariado que le gustaría hacer”, detalla María José Oromi, responsable del área de voluntariado de la fundación.


Acompañar desde la experiencia


En la fundación también tienen un programa de acompañamiento domiciliario que es llevado por jubilados que se han dedicado a la medicina, a la docencia o a la enfermería. “Son once voluntarios que se renuevan cada año. Tenemos reuniones con ellos y hacemos una formación conjunta”, cuenta la responsable.


La experiencia demuestra que el acompañamiento transforma tanto a quien da como a quien recibe. Como dice Darling, del hospital san Juan de Dios: “no es lo mismo que alguien tenga una necesidad especialmente hacia ti. Es algo más personal, algo mucho más cercano”

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