“Una experiencia intensa pero muy gratificante”
Yobana acogió una niña saharaui dentro del programa Vacaciones en Paz durante cuatro años y la considera una más de la familia.
24/10/2025 - PAULA GUTIÉRREZ GARCÍA

Niños y Niñas en el Programa de Vacaciones en Paz 2025. Fuente: Arapaz
Comenzaron a comunicarse con ella con pictogramas, para tratar de solventar la barrera del idioma: “Me acuerdo de mis hijos y de ella haciendo un gran esfuerzo por explicarle las cosas, porque ella sistemáticamente decía que no a todo hasta que no lo entendía”, asegura Yobana.
La implicación de las familias saharauis es una clave fundamental. La comunicación con estos es más sencilla gracias a WhatsApp. Tanto para mantener el contacto durante el año, como para que los niños puedan hablar con sus padres durante su estancia en España. “Tenemos que ponernos en el papel de las familias que envían a su hijo o hija a un país con una lengua desconocida, y una cultura desconocida. Pero saben que es tan positivo para ellos que acceden”, comenta Oriol Gavín miembro de Arapaz, una de las asociaciones que forman parte del programa.
Más que vacaciones
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Cada verano más de un centenar de niños de los campamentos saharauis llegan a Aragón para estar con familias aragonesas. Aprovechan también para hacer chequeos médicos tanto en el sistema público, como en dentistas solidarios o clínicas especializadas en la vista o el oído. “A un niño, el verano pasado se le detectó una cosa, y se le ha operado este año, durante las vacaciones”, explica Laura Barceló miembro de Um Draiga. Otra de las cuatro asociaciones que gestionan este programa.

Niños saharauis a la llegada a Zaragoza. Fuente: Aragón Hoy
Uno más en la familia
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Oriol Gavín cuenta: “Hay veces que la gente nos pregunta: ¿se puede venir con nosotros al pueblo? No, es que debe de ir con vosotros al pueblo. Al final es que se integren en lo que cada uno hace, desde el minuto uno”.
Pasar a ser uno más en la familia también requiere un proceso de adaptación por ambas partes, “explicar muchas cosas, gestionar conflictos inevitables, compartir muchos juegos, y mucha dinámica familiar” cuenta Yobana que junto con su familia ha acogido durante cuatro años a la misma niña.
“Una experiencia intensa, pero muy gratificante” así define Yobana esta vivencia. Una oportunidad para los niños del pueblo saharaui pero lejos de sus familias. Un programa bonito y social, pero que cuenta con una parte amarga, no se puede olvidar el porqué de esta causa.
¿Qué sucedió?
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Los campamentos saharauis se crearon en 1976 cuando España firma un acuerdo que supone la retirada de su presencia en el territorio. Así reconoce a la República Árabe- Saharaui, pero deja de manera controvertida la administración conjunta de la zona. Porque Marruecos siempre lo ha considerado un territorio anexionado, por eso ejercen presión sobre el frente polisario. Debido a esto, familias enteras viven refugiadas en campamentos de la zona de Tinduf. “Un conflicto que no está resuelto desde hace 50 años, eso hace que tengamos una especial relación con el pueblo saharaui, y que haya acciones de solidaridad”, afirma Miguel Ángel Ruiz Carnicer, catedrático de Historia Contemporánea.



