Daniel Gallardo, voluntario en las Fiestas del Pilar: “Recibimos tanta felicidad como nosotros damos”
Desde el Pregón hasta las jotas o la Ofrenda de Flores, 690 voluntarios han ayudado al buen desarrollo de las fiestas.
16/10/2025 - ALBA GRACIA MARTOS

Daniel Gallardo y María José Laguardia posando junto a su compañeros ayudan en el Tragachicos
Son la cara amable de las fiestas: 690 voluntarios coordinados por el Ayuntamiento de Zaragoza han participado en los diferentes actos, como la Ofrenda de Flores del 12 de octubre- en la que colaboraron 180 personas. Para Begoña Borel, responsable de la Oficina de Voluntariado, realizan una “labor tremenda”, ya que solo ese día colaboraron quitando el celofán a los ramos, clasificando y recogiendo flores, y dando paso a los miles de transeúntes y visitantes. El resto de las fiestas estuvieron repartidos en varios eventos de interés, como la ofrenda floral subacuática en el Acuario o los juegos infantiles del parque Río y Juego.
La mayoría de los voluntarios repiten la experiencia.
Dos de esos voluntarios son Daniel Gallardo y María José Laguardia. Ambos coinciden en que la Ofrenda de Flores es uno de los días más especiales de las fiestas: “La gente nos aplaude, o sea, la gente nos quiere” comenta María José. “Nosotros ayudamos y recibimos el cariño de la gente. Es nuestro trabajo, nuestra actividad, estar allí presentes. Recibimos tanta felicidad como nosotros damos. Es un motivo de alegría que alguien te pregunte y te dé las gracias, eso me llega al alma”, afirma Daniel. Los dos llevan 18 años como voluntarios y han participado en numerosas actividades durante las fiestas, como el Tragachicos: “No nos viene impuesto lo que tenemos que hacer, siempre es voluntad, y desde luego es una satisfacción muy grande el ayudar a los ciudadanos. Suelen ser muy amables en general cuando te piden ayuda, y esperan recibirla con mucho cariño, así que la damos con cariño”.
Tras las fiestas y mientras duran las flores, algunos voluntarios acuden a la Residencia municipal Casa Amparo, donde viven 125 ancianos, de los que solo 10 pueden desplazarse de forma autónoma, ayudados por un bastón o un andador. Para que todos puedan sentir las fiestas, los voluntarios dividen a los residentes que aún pueden salir en cuatro grupos, y los acompañan a ver la plaza del Pilar, las flores y el templo. “Muchos no pueden salir solicos y no tienen familia o amigos que les puedan llevar, por eso son tan importantes. Lo que hacen es sacarlos con la silla de ruedas y propulsarles”, nos cuenta Mariví, la trabajadora social de Casa Amparo.

Voluntarias durante la Ofrenda de Flores
La Expo de 2008 marcó un antes y un después en la ciudad.
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Pero su apoyo y vocación se extienden al resto del año: “Ellos dedican su tiempo. Hay muchas personas con mucha soledad, que necesitan un empuje para salir a la calle y nos usan como herramienta para mejorar su bienestar”, señala Borel. Y lo hacen desde la Expo de 2008, cuando se formó “un colectivo voluntario importante, comprometido, organizado, bien formado y con entidad propia” como se señala desde el Ayuntamiento de Zaragoza. Así nació el Cuerpo Municipal de Voluntariado. Desde entonces, su participación se ha ampliado a muchas entidades y eventos, siendo un servicio fundamental de la ciudad.
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El Pilar son días de fiesta y celebración, pero nada sería igual sin ellos, sin los voluntarios que dedican su tiempo de manera altruista a ayudar a los demás. Mientras la mayoría de la población disfruta de estos días, los voluntarios “están allí para lo que la ciudad necesite”, como afirma Maria José Laguardia.



